Hemos liberado al texto del papel

miércoles, 13 de febrero de 2013

Ahora que hemos liberado al texto de forma y fuente, de espacio y formato, una interesante reflexión sobre este dominio del texto digital.

Breve extracto de un estupendo artículo: Leyendo pantallas de José Antonio Millán en El País.

"En el ordenador o en una tableta, a diferencia del papel, se puede cambiar el tamaño del texto. También hay enlaces, que pueden ampliar y complementar las informaciones. Y por último el lector puede compartir fácilmente lo que lee a través de las redes sociales o citándolo en un tuit. Antes de la web uno podría igualmente usar una lupa para leer el diario con mayor comodidad, levantarse del sillón para ampliar un dato en una enciclopedia, o leerle a un amigo un fragmento del artículo por teléfono, pero hay que reconocer que estos procedimientos resultaban más trabajosos que los de hoy.

Porque ahora estamos en el dominio del texto digital, que ya no son manchas de tinta sobre una página, ni siquiera la imagen de esas manchas en una pantalla: es un texto que, por primera vez, es independiente de una tipografía o de un tamaño de letra concreto. Es un texto que las máquinas pueden leer (y en el que por tanto se pueden hacer búsquedas) y que los usuarios pueden reenviar. Es un texto también que las máquinas pueden transformar: las personas con deficiencias visuales usarán programas que conviertan esta sucesión de letras digitales en una lectura en voz alta.
(...)
¿Han aportado las ediciones digitales algo cualitativamente nuevo a la mecánica de la lectura, a ese recorrer con los ojos letras agrupadas en bloques de texto? 
(...)
La lectura ha pasado de la exclusividad del papel a una proliferación de soportes (aunque, no nos engañemos, el impreso sigue siendo predominante desde el punto de vista estadístico). ¿Cuál será el siguiente paso? Podría tal vez venir ligado a lo que se llama realidad aumentada: a través de artefactos como las nuevas gafas que está desarrollando Google, textos e imágenes se pueden superponer sobre elementos del paisaje o de nuestras ciudades. Así, sobre la fachada de un edificio leeremos la entrada enciclopédica que narra su historia, o se nos dibujará sobre una llanura el gráfico de la batalla que transcurrió en ella hace siglos. Sí; seguiremos leyendo en papel, cada vez más en pantallas, y seguiremos leyendo letras, pero estas se nos aparecerán en lugares impensados."

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