Así viví Egipto

lunes, 13 de diciembre de 2010

Un viaje tan impresionante, tan sorprendente, tan agotador... Ni un día nos levantamos más tarde de las 7 de la mañana. Los días nos han cundido como no imaginaba para recorrer hasta el último rincón de Luxor, Aswan, Cairo, Giza.

Navegar por el Nilo contemplando las orillas cuyos habitantes pertenecen a un tiempo que no avanza, que está inalterado, que fotografías como quien asiste a una película.
Los templos grabados de arriba a abajo, por fuera, por dentro. Que vuele la imaginación, como decía Islam, nuestro magnífico guía. Porque de otra forma la razón se queda corta para asimilar su grandeza.

Descender a tantas tumbas, entre ellas la de Keops, hizo que mis piernas no dieran más de si. Nunca tuve esas agujetas. Imposible andar. Pero aún así el viaje continua y Cairo me dejo sin palabras. Una ciudad pobre, sucia, congestionada y caótica, donde viven 20 millones de habitantes. Que se puede esperar con esa cifra.

Yo nunca había entrado en una mezquita, extraña paz la que se siente. Pero ante esa sensación basta cruzarte con una mujer encarcelada bajo un burka para volver a la realidad que no es más que una bofetada para las occidentales.

Las sonrisas de los niños que por un 1 euro venden cualquier souvenir mal fabricado, me ha dejado un recuerdo agridulce. Que será de todos y cada uno de los niños y niñas que querían fotografiarse con nosotras y sonreían y nos miraban como si fuéramos, no sé... lo que somos: Afortunados.

Un saludo especial a nuestras geniales compañeras de viaje y experiencias: Lola y Eva, Monica y Sara, Esther, Elena y Mari Paz... :)

Abajo os dejo algunas de las fotos que hice y me hicieron:

















0 comentarios:

Publicar un comentario